viernes, 29 de mayo de 2009

La realidad de un imperio

Quizá el imperio, pensó Kublai, no es sino un zodiaco de fantasmas de la mente.
-El día que conozca todos los emblemas-preguntó a Marco - ¿conseguiré al fin poseer mi imperio?
Y el veneciano:
-Señor, no lo creas: ese día serás tú mismo emblema entre los emblemas.

Marco Polo y Kublai Kan
Las ciudades invisibles
Italo Calvino

Iaidō (居合道)


El otro día hablando con una amiga de Zatoichi (座頭市) la cosa derivó hasta la técnica de espada que utiliza. Por lo visto no es estrictamente Kendō (剣道), como podría asociar cualquiera cuando le hablan de katanas (). Como podemos ver en la película, los movimientos de Zatoichi parten en primer lugar del acto de desenfundar la katana, en este contexto la velocidad de respuesta y la anticipación al contrincante se convierten en la vía de la victoria.

Me comentaba mi amiga que pensaba que esta técnica se trataba del Kobudō (古武道), pero investigando un poco, el Kobudō consiste en una serie de técnicas marciales de Okinawa, relacionadas con armas como nunchakus (los de Bruce Lee en Operación Dragón) , (bastón largo), kama (una especie de hoz), también según la variedad alguna espada y otras armas. La mayoría de las técnicas del Kobudo son para armas basadas en herramientas tradicionales. Pero normalmente no katana como la de Zatoichi.

La técnica es el Iaidō (居合道) , y la maestría de la espada pasa por la rapidez de reacción. El practicante del Iaidō debe estar al tanto de cualquier ataque no declarado. Sobre este tema me viene a la cabeza El libro de los 5 anillos, en él se dice que un guerrero (samurai) debe estar en estado de permanente atención. No considera deshonroso atacar súbitamente a otro samurai, incluso se considera un mérito desenfundar y atacar el primero. Un samurai debe tener una conciencia total y estar en sintonía con el mundo, con todo lo que le rodea, sólo así podrá anticipar los movimientos de sus oponentes.

Como guerrero debo siempre mi espada lista, nunca se sabe quién puede estar al acecho. En un bar un yojimbo (用心棒) cualquiera puede intentar desenfundar antes que yo. No importa que trate de mantener a su mujer o tenga alguna buena intención ulterior. Cuando hablamos de katanas perdemos el contacto con el mundo, el aquí y el ahora se hacen principales. La pureza proviene del mero enfrentamiento. En cuanto percibo una perturbación en mi espectro de atención debo tener la espada lista. La anticipación es principal, excepto el combate en sí, el resto del universo no tiene importancia. Más que ninguna otra cosa es la anticipación lo que da la victoria. El combate ya ha ocurrido en mi cabeza antes de que el acero se cruce. Y el acero de Zatoichi es muy afilado, capaz, dicen, de cortar a los mismos dioses si estos se interponen en su camino.

lunes, 18 de mayo de 2009

Creadores de videojuegos


"-Aquí, pequeño, puedes ver una muestra de representativa de nuestro público, consumidores lambda, con todos sus preciosos complejos y neurosis, a quienes debemos divertir sin elevarles nunca por encima de su débil nivel mental.

-¡Cincuenta idiotas, ejemplos perfectos del consumidor estándar, reclutados en los principales sistemas planetarios!

-Ellos deben dar el visto bueno a tus juegos. Si no les gustan tendrás que modificarlos y rehacerlos hasta que acepten entrar en tus mundos que serán más suyos que tuyos ya que los habrás concebido especialmente para sus limitados espíritus."



Los Tecnopadres 3: Planeta juegos

Alejandro Jodorowski y Zoran Janjetov

domingo, 17 de mayo de 2009

Lo nauseabundo

Lo nauseabundo viene a veces desde la generosidad, por eso hay que enfocarlo de manera positiva cuando te ocurre, sobre todo cuando aparece un conocido con las dos manos juntas en forma de ofrenda, llenas de mierda que te regala sintiéndolo desde dentro. Por esa razón no puedes decirle que coja su mierda y se vaya como vino, o que se la ofrezca a alguien que tenga el paladar y la sensibilidad hecha a la mierda. Cuando aparece lo nauseabundo en este contexto debes poner cara de agradecimiento y tomar con tus manos ese hediondo trozo de caca. Eso sí, en cuanto pierdas de vista al bienintencionado mierdoso tira ese pedazo de basura lo más lejos que puedas.

Lo nauseabundo toma a menudo forma de filosofía popular, lo puedes encontrar como una máxima aceptada por todos, como "en el punto medio está la virtud", aplicada indiscriminadamente, mal y a todo, vulgarizando a Aristóteles. A menudo es una cita del infame Tagore, del tipo de "no llores porque el Sol se ha puesto...", tan útil para los libros de autoayuda y reenviados con fotos de cachorros y bebés. Tal vez el que lea estas líneas, tras estos dos ejemplos, crea tener identificado lo que es lo nauseabundo, asociándolo a dos o tres ideas cursis o profundotas, pero el concepto hiede a más niveles.

Cine

La náusea aparece por doquier, cuando alguien te discute algo usando lógica circular, cuando hay una idea común que todos dan por buena porque sí. En el cine cuando alguien se comporta mal, según la moral tradicional probablemente termine muriendo para purgar sus pecados, el leitmotiv del cine de terror, castigar la promiscuidad, todo el que folla muere, se repite por todo el cine clonándose en analogías que se adaptan a cada género. Desde que Mesala pagase su maldad debajo de las ruedas de una cuádriga en cada nueva película hemos podido ver como el mal karma acumulado desde el punto de vista de la "moral tradicional" llevaba a los malos hasta la muerte violenta o destinos aún peores. El cine debe ir más allá de ser una expresión artística, dicen, debe ser educativo, enseñar a la gente. Y claro, con planteamientos tan maniqueos, vamos moldeándonos desde pequeños a aceptar esa manera de pensar. Nos volvemos permeables a asimilar como naturales los mecanismos morales y psicológicos de las películas.

Clark, usas lógica circular

CSI
En CSI cualquiera que se salga un poco de la norma termina en chirona o en la cámara de gas. Van recorriendo estereotiposvariados: consumidores ocasionales de droga, esposas infieles, poderosos, estrellas del deporte, aficionados al porno en la red, góticos... más allá del criminal habitual, con el que nadie se identifica, cobra importancia el delincuente casual, alguien corriente que se ve en una situación difícil y decide quebrantar la ley. El primer mensaje es evidente, si cometes un crimen estás perdido, parecido a lo que decía Punisher , "Si eres culpable estás muerto". El segundo es más jodido, viene por la retorcida asociación de ideas por cercanía espacio-temporal. A Hume le daría un ataque. El segundo mensaje dice, "Si eres distinto ten cuidado, probablemente también termines jodido". Todos los pajilleros amantes del porno en internet, los infieles , consumidores ocasionales de hierba y demás gente alejada del estereotipo de perfecto ciudadano corren el peligro de que su desordena vida les termine abocando al crimen. Cualquiera debe ahora saber que la ciencia forense es infalible, aunque no dejéis huellas dactilares vuestro pelo, sangre y sobre todo vuestro semen terminarán delatándose y ante la evidencia terminaréis confesando vuestros crímenes. Inmediatamente desdeel momento de la institución del proceso penitenciario, una frase lapidaria de un agente de la ley con superioridad moral resonará en vuestros pensamientos. La enseñanza está lista para ser asimilada.

No crea el lector ocasional que desprecio el cine, los libros o las series con lógica perversa, pues la mayoría de lo que veo/leo/consumo está inmerso en ella. Encuentro muchas otras virtudes en esos productos de entretenimiento y, a pesar de sus defectos, los consumo con gusto. Lo mismo aplico a los bienintencionados propagadores de mierda que regalan sus consignas, esto son sólo pequeños momentos dentro de un concepto personal que abarca más facetas, aparte de que todos, incluído yo, hemos caído en esto más o menos veces. Este texto, aunque no lo parezca, intenta no caer en la condescendencia, es sólo un "o lo digo o reviento".

sábado, 25 de abril de 2009

La navaja

No ha de presumirse la existencia de más cosas que las absolutamente necesarias

Guillermo de Ockham

(Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem)

miércoles, 15 de abril de 2009

Como el pobre Morel

Hoy me he puesto a releer temas y ver fotos viejas de quedadas de un foro en el escribo desde hace tiempo. Debe ser que tenía el día melancólico. Está lleno de palabras y fotos de gente que ya no escribe. He pensado que tal vez ese foro perdure cuando yo deje de escribir o cuando ya no conozca a nadie de los que escriben. Todos esos temas y fotos son momentos auténticos que se han quedado congelados. De hecho uno se siente casi indiscreto leyendo, tema a tema uno puede rememorar las sensaciones que le hicieron escribir aquello o empatizar con los textos de los otros.

Es curioso que nadie haya pensado en qué va a ser de todos estos testimonios en el futuro, de como toda esa cotidianidad va a quedar atrapada. Dentro de unos años alguien entrará en la red sólo para hacer arqueología, de la misma manera que ahora alguien puede releer un diario o correspondencia de hace 50 años o encontrar fotos viejas en un baúl. La diferencia es que los testimonios de ahora son mucho más vívidos, más reales, equivalen a reproducir la grabación de una conversación.

La invención de Morel

Todo esto me ha recordado al melancólico libro La invención de Morel de Adolfo Bioy Casares (Si alguien tiene pensado leer el libro tal vez debería saltarse este párrafo). A toda esa gente grabada, inmortalizada y al solitario fugitivo observando y que finalmente se graba e intercala en los momentos de los demás inmortalizándose a su vez. Como el fugitivo del libro de Bioy Casares me he puesto postapocalíptico y se me ha ocurrido que tal vez alguien en un futuro encuentre esos textos e intercale sus comentarios.

Doctor Who, Poe y Ana Frank

Dándole vueltas a la idea de memento mori también me llamó la atención un episodio del Doctor Who (Silence in the library). Trataba de exploradores humanos que iban con su traje espacial. En él había un dispositivo que tenía una "inercia neuronal" que hacía que uno pudiese seguir comunicándose con los recién muertos por este efecto, algo parecido a El extraño caso del señor Valdemar, de Poe. Lo de Ana Frank es más de baja tecnología, pero no deja de ser una idea espeluznante también, aparte de real.









Morel, Who, Frank y Valdemar

martes, 14 de abril de 2009

Friedrich y las mujeres

Todo lo que me atraes como intelectual me desagradas como hombre.

Lou Andreas-Salomé